LAS BALLENAS

Ballena Franca Austral

La ballena franca austral es uno de los más grandes mamíferos del planeta. Como los humanos, son animales de sangre caliente, respiran aire a través de sus pulmones, dan a luz a sus crías y las amamantan con leche tibia, pero su cuerpo está adaptado para vivir en el ambiente acuático. En particular, sus extremidades anteriores están adaptadas como aletas, las posteriores han desaparecido, y poseen una poderosa aleta caudal para impulsar su cuerpo en el agua.

Científicamente conocida como Eubalaena australis, la ballena franca austral pertenece al orden de los Cetáceos, que comprende a las ballenas, delfines y marsopas, y dentro de éste al Suborden Mysticetos (ballenas con barbas). Tiene hábitos migratorios entre áreas de cría y de alimentación, distribuyéndose entre los 20º y 64º de latitud del hemisferio sur.

Durante la época de cría sus diferentes poblaciones se congregan frente a las costas de Sudamérica, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. A las costas de Península Valdés, en la provincia de Chubut, comienzan a llegar en abril, donde encuentran en nuestros tranquilos golfos las aguas propicias para aparearse, parir y criar a sus ballenatos. Luego, a fines de primavera, se dirigen hacia áreas de alimentación, que en el caso de la población de Península Valdés podrían encontrarse próximas a las islas Georgias del Sur.

El aspecto anatómico más característico de la ballena franca son sus callosidades, zonas de piel engrosada en la parte superior y lateral de la cabeza. Su patrón es único en cada individuo, y por ello es utilizado por los investigadores para identificar a cada ejemplar, a manera de huellas dactilares. Aunque las callosidades son de color gris, se las ve blancas debido a que están cubiertas por miles de ciámidos de color blanquecino.

A pesar de estar actualmente protegidas, la población mundial aún es baja, estimándose en unos 18.000 individuos. La población de ballenas francas que visita Península Valdés fue estimada en más de 5.000 individuos en el año 2007, siendo una de las más grandes todavía existentes. Las poblaciones del hemisferio sur están recuperándose, pero la ballena franca del Atlántico norte enfrenta graves problemas de conservación, con apenas unos 350 ejemplares vivos.

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Poster (Archivo PDF)

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